Larga se hizo la espera para el inicio del partido. Tan larga como la espera del discurso de la presidenta dos días antes. La impuntualidad ya parece ser una constante en el torneo cubano. Mucho más si el partido debe disputarse en la lejana ciudad de Fátima.
La eliminación temprana del torneo disminuyó notablemente el compromiso de Funebreros. Sus jugadores se hicieron esperar tanto que parecía que el partido nunca comenzaría.
Mientras, Camaleón esperaba dulcemente. JC, en havaianas y con la perfecta combinación chori-birra en mano, era la envidia de todos. Se disponía a disfrutar del calor, no a sufrirlo...
Tras la demora, arrancó el cotejo, bajo el estricto arbitraje de “El Chicano”. Los primeros veinte minutos fueron los peores de Camaleón en lo que va del año. El mediocampo no hacía pie y la pelota se perdía muy rápidamente. Paradójicamente, en ese lapso llegaron los dos primeros goles.
En la primera jugada de peligro, Joaco se la dio a Pablo, que habilitó a Ale, dejándolo mano a mano. La definición se fue cerca del palo izquierdo. Un vaticinio de que no sería la tarde de Ale…
En la segunda jugada de riesgo llegó el primer gol del partido. Un despeje quedó en los pies de JW, que remató seco y fuerte haciendo que el balón describa una parábola imparable para el arquero. Sin merecerlo, Camaleón se puso en ventaja. Luego llegó la amarilla de Indio y un momento de zozobra. Pero por suerte, y e incrementando la injusticia, llegó el segundo gol. Pase de Indio, yerro del defensor y Ale que lo habilita a Coco, que con una finta deja por el piso al arquero y convierte. 2 a 0.
Recién con la ventaja de dos goles el equipo se armó. Negro pasó de 5, PP de enganche e Indio pasó a jugar por la izquierda. La pelota ya no se perdía tan rápido. Había marca y buen manejo por los costados (muy bien Indio, enorme despliegue de Joaquín).
Y siguió la injusticia para poner un poco de justicia en el marcador… Jugando mejor Camaleón, llegó el descuento de Funebreros, en una confusa jugada tras un despeje corto. Nada que hacer para Facu. 2 a 1.
Decoraron el final del primer tiempo unos inentendibles (y además inexplicables) fallos de Chicano. Las amarillas empezaron a volar y el partido casi se complica sin sentido. El asunto no pasó a mayores y se esfumaron los primeros cuarenta y cinco.
En el segundo tiempo, Camaleón se hizo amo y señor del partido. Llegó el tiempo del buen toque y el lucimiento de la defensa. Una defensa que jugó un partido casi perfecto. Salvo algún error particular, controló a los delanteros y se mostró muy firme. Oso fue un baluarte defensivo y JJ lo solapó en gran forma. No solo marcaron bien, sino que además se amigaron algo con la pelota y salieron jugando en más de una oportunidad. No hay mucho para decir de la W, que cada vez juega mejor, o de MB, que la perdía para volverla a recuperar y ganar créditos como en los videojuegos.
Las jugadas de gol se sucedían. Primero fue un remate de Negro, tras buena jugada personal, que obligó a la buena estirada del arquero. Coco casi convierte en el rebote. Luego un cabezazo desviado de Ale tras buen centro de JW.
Más tarde lo volvió a tener Ale, que esquivó a todos los defensores e incluso al arquero, pero terminó abriéndose demasiado y no le quedó ángulo para el remate final. JW también llegó a posición de gol, pero sus remates no estaban afinados en este segundo tiempo.
Lentamente el equipo se empezó a cansar. Funebreros le quitó la pelota y empezó a arrimar peligro. Tras media hora sin sobresaltos, casi llega el empate en una repentina contra de Funebreros. Esto provocó la ira de Facu y su posterior descarga de improperios, en clara muestra de impotencia. Claro: veía que se jugaba mejor y se tenía la pelota, pero no se cerraba el partido.
Con la mojada de oreja de Facu, Cama apretó los dientes. Llegó una habilitación de Negro para dejarlo mano a mano a Ale, pero el arquero le detuvo el remate.
En eso entró Nolito, de buen pie pero no tan buen estado físico. Siempre deja la sensación de que podría ser un gran jugador si llegara a ponerse en forma. Sumó en ataque, pero se cansó rápidamente.
Alrededor del minuto 30, PP asiste exquisitamente a Negro, que, tras meter una diagonal a espaldas de los centrales, define a un toque para que la pelota entre mansa y tranquila junto al palo. 3 a 1. Partido liquidad y alivio.
Quedó tiempo para un buen remate de JW y para un hermoso tiro de PP que casi la cuelga de un ángulo.
Y se fue el partido. Primer objetivo del año cumplido. Siete puntos sobre nueve en juego. Siete goles a favor y solo dos en contra. Se ganó la zona. El más débil terminó arriba. Para terminar de convencerse que la medida de Camaleón es Camaleón mismo. Que está para ganarle a los mejores. Pero que también puede perder con los peores. Pero que adquirió el derecho de atreverse a soñar.
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