Pronóstico

lunes, 25 de agosto de 2008

Un punto muy sabroso

Camaleón venía de un partido en el que no había ligado absolutamente nada. Había quintuplicado las situaciones de gol de su rival y, sin embargo, había abandonado el campo de batalla con las manos vacías. Pero afortunadamente, y como todos los amantes de este deporte ya sabemos, el fútbol puede cambiar (y mucho) de un partido a otro. Más aún, de un instante a otro...
El clásico con el verde arrancó muy mal. El equipo contaba con seis defensores y cuatro mediocampistas para conformar el plantel. Se movieron las fichas y Joaco pasó al ataque, acompañado del disminuido Pipío (luego de una agotadora despedida de soltero). Javi y Juanji se adelantaron para cubrir los laterales y Nico y Negro se quedaron en el medio.
Si Señó empezó mucho mejor, ganando los duelos en los costados, con los intratables Nachito Gálvez y Rafa Estévez (N. de R.: el año que viene hay que reforzar al equipo con Manu Repetto y con Nacho Gálvez sí o sí).
A poco de iniciado el encuntro llegó el primer gol. Córner desde la izquierda, despeje y remate de volea de Rafa que sorprende a Facu y se clava en el primer palo. Uno a cero y Camaleón muy lejos de su nivel. Tras cartón, diez minutos después Nacho Gálvez empalma otro centro de volea y a la carrera decreta el dos a cero. Se hacía de noche muy temprano en el partido.
Pero Camaleón apeló a la fórmula que siempre le dio resultado. Sacó a relucir su amor propio, y la falta de fútbol fue reemplazada por amor propio. Mucho amor propio. Así llegó la primer jugada de gol, con mano a mano de Juanji en buena jugada colectiva, con una pelota que abrió Negro para la izquierda y después Pablo para la derecha. Juanji picó al vacío como Chacho Coudet y definió como Mauro Laspada...
Más tarde lo tuvo Pablo en un tiro libre, y Negro en otro, que pasaron muy cerca del travesaño.
El verde tuvo un par de jugadas más, hasta que se diluyó el primer tiempo, con un partido que parecía irremontable.
En el segundo tiempo entró Kinino y le dio más aire a la delantera. Pablo se retrasó y empezó a participar más en el juego. Fifo se empezó a hacer gigante en la banda derecha y tiró la pelota para adelante. Kinino la guapeó y se la llevó hasta la raya, que tiró un centro-tiro al arco que se coló en forma espectacular en el segundo palo. Era el descuento y la puerta de la ilusión...
Luego llegó otra gran jugada de Cama. Fito luchó y ganó, lo habilitó a Pablo, que tiró un centro preciso a la cabeza de Joaquín, que jugándose las ropas, envió al fondo de la red. Empate y festejo.
A partir de allí, el partido se rearmó. El verde inclinó la cancha y la defensa del Cama sacaba de todo. Oso y JC ganaban los duelos aéreos y los laterales se afirmaron mejor.
El esfuerzo del Cama era conmovedor. Entró Beta que metió como si fuera hincha de Camaleón.
Era sacar y esperar tener alguna contra...
El verde llegó con un remate de afuera del área, pero se encontró con la buena respuesta de Facu.
A cinco del final Oso apoyó suavemente las manos en la espalda de Estévez y el referee (tras dudar 20 segundos) cobró el penal.
El arco se achicó y Facu se agigantó... Afuera. Las cosas seguían igualadas.
Cama seguía sacando pelotas de adentro del área. El asedio parecía insostenible. Casi sobre el final, llegó un un defensor del verde increiblemente mano a mano, pero afortunadamente desvió su remate por el primer palo.
Se fue el partido. El punto fue un buen premio para un equipo que intentó jugar, y al darse cuenta que no podía, luchó para no tener que quedarse nuevamente con las manos vacías.

viernes, 22 de agosto de 2008

Poro y Fito a pleno entrenamiento


Viamonte (corresponsal).- En una de las tantas visitas a la sede del Club de la calle Viamonte, se observó a dos miembros de Camaleón entrenando duro en el gimnasio.
Uno está más flaco. El otro está más gordo.
Uno está más tenso. El otro es más relajado.
Uno es lateral. El otro es central.
Uno es derecho. El otro es zurdo.
Uno estudió derecho. El otro comunicación.
Uno es estructurado. El otro es más suelto.
Uno es profesor. El otro tiene mucha clase.

Los dos son únicos.
Los dos son íntimos amigos.
Los dos juegan con el corazón.

Inseparables...
Agua y aceite.
Aceite y vinagre.
Batman y Robin.
Benny Hill y el viejito que siempre estaba con él.
El gordo y el flaco.
El bajo y el alto.
El coyote y el correcaminos.
Porito y Fito.

lunes, 11 de agosto de 2008

Un punto que pudo ser más

Bienvenido nuevamente al blog, mi querido lector. Ha corrido agua debajo del puente desde la última vez que nos ha leído. El último comentario, incluso, nos había dejado una sensación amarga y gris de nuestro querido equipo, con un panorama nublado mirando hacia adelante.
Pasaron dos victorias y una derrota para que nos volviéramos a encontrar. Lo mejor de las últimas semanas fue el reclutamiento de nuevos y, por sobre todas las cosas, jóvenes talentos. Estas promesas se unieron al "talento" ya existente en el equipo (Ta lento, cada día más lento).
Sábado 9 de agosto de 2008. 11:30 AM. Cumpleaños de Pipío. El evento más importante del día estaba por llegar. Pero antes había que jugar al fútbol...
Magnífico día para que ruede la caprichosa. Algo más tarde de lo estipulado, se dio inicio al partido entre Camaleón y Borbotones, por la décima fecha del torneo.
Cama arrancó muy bien, con Indio recuperando pelotas en el medio y con el tándem Pablo-Nito-Joaco intentando asociarse por abajo. Arriba estaba la joven dupla Na-Ni (Nachito y Nico) que se mostraban incisivos ya desde el comienzo.
La defensa estaba bien plantada y tenía muy clara salida por la franja izquierda, con las proyecciones de la W.
La primera jugada de peligro llegó tras un buen desborde de Nachito por izquierda, que no pudo meter un buen centro atrás.
Rápidamente llegó una de las tres jugadas claras de gol de Borbotones, pero fue muy bien despejada casi debajo del arco por Fito. Casi de inmediato, la jugada más graciosa del partido. Willi saca un lateral y le da tanto impulso a la pelota que se cae de cara al piso. Los peritos informaron que al desprenderse del peso del balón, el viento derribó su humanidad descompensada.
Cama jugaba mejor pero no lograba generar peligro. Llegó otra vez a posición de gol Nachito, pero el arquero le desvió al córner.
Y cuando se moría el primer tiempo, Joaco casi mete un gol de antología. Abrieron la pelota de derecha a izquierda y como venía, la enganchó con mucha rosca, pero su remate encontró bien parado al arquero.
Para la segunda mitad, Cama renovó el mediocampo. Entraron los Giaccio y Nico Gache.
Los primeros quince fueron los peores del Cama en el partido. No hacía pie y Borbotones se venía y se venía. Sin demasiado peligro, pero con mayor control de pelota.
Hasta que llegó el gol. Desborde, centro atrás, mediocampista libre y remate seco a la red. Nada que hacer para Cufa. 0-1. Poco tiempo después Borbo tuvo el segundo (en su tercer y última jugada de riesgo del partido) pero el delantero desvió su zurdazo por el segundo palo.
Rápidamente, Cama desempolvó su amor propio y empezó a meter. En una pelota al fondo, Nachito encaró y fue derribado en el área. Penal.
Negro tomó la pelota y lo miró a Coco. Con la venia de este, ejecutó. Pelota para un lado, arquero para otro. 1-1.
Lo mejor de Cama apareció. Nito-ti estaba imparable por la derecha (hasta lo camisetearon, algo que no pasaba desde 2002, según los registros de este blog) y volvió a ingresar Pablo, que aportó buen toque y distribución de pelota. La defensa seguía impecable y Negro y Nico se metieron en el partido.
Tiqui-tiqui-tiqui... Cama empezó a tocar. Llegó un desborde de Negro con centro atrás que Nico Gaviña no pudo conectar. Casi en seguida vino la jugada más clara del partido: córner, cabezazo de Nito y Nico Gaviña mano a mano con el arquero. Definió a un toque y la pelota se fue besando el palo... no quería entrar.
Otro córner y cabezazo en paloma de Negro que se va desviado. Y casi sobre el final, buena habilitación de Negro a Nachito que quedó mano a mano con poco ángulo, y el arquero le terminó parando el remate.
Empate que pudo ser más. Pero la buena noticia es que Cama jugó bien y se puede prender. Es clave el compromiso suspendido frente a La Mafia.
Y finalmente llegó lo mejor del día: luego del partido, gran parte del plantel se retiró a lo de Osito a disfrutar de un opíparo asado con buenos vinos y helados. A la noche, la seria despedida iba a explotar. Pero esa ya es otra historia.