Camaleón venía de un partido en el que no había ligado absolutamente nada. Había quintuplicado las situaciones de gol de su rival y, sin embargo, había abandonado el campo de batalla con las manos vacías. Pero afortunadamente, y como todos los amantes de este deporte ya sabemos, el fútbol puede cambiar (y mucho) de un partido a otro. Más aún, de un instante a otro...
El clásico con el verde arrancó muy mal. El equipo contaba con seis defensores y cuatro mediocampistas para conformar el plantel. Se movieron las fichas y Joaco pasó al ataque, acompañado del disminuido Pipío (luego de una agotadora despedida de soltero). Javi y Juanji se adelantaron para cubrir los laterales y Nico y Negro se quedaron en el medio.
Si Señó empezó mucho mejor, ganando los duelos en los costados, con los intratables Nachito Gálvez y Rafa Estévez (N. de R.: el año que viene hay que reforzar al equipo con Manu Repetto y con Nacho Gálvez sí o sí).
A poco de iniciado el encuntro llegó el primer gol. Córner desde la izquierda, despeje y remate de volea de Rafa que sorprende a Facu y se clava en el primer palo. Uno a cero y Camaleón muy lejos de su nivel. Tras cartón, diez minutos después Nacho Gálvez empalma otro centro de volea y a la carrera decreta el dos a cero. Se hacía de noche muy temprano en el partido.
Pero Camaleón apeló a la fórmula que siempre le dio resultado. Sacó a relucir su amor propio, y la falta de fútbol fue reemplazada por amor propio. Mucho amor propio. Así llegó la primer jugada de gol, con mano a mano de Juanji en buena jugada colectiva, con una pelota que abrió Negro para la izquierda y después Pablo para la derecha. Juanji picó al vacío como Chacho Coudet y definió como Mauro Laspada...
Más tarde lo tuvo Pablo en un tiro libre, y Negro en otro, que pasaron muy cerca del travesaño.
El verde tuvo un par de jugadas más, hasta que se diluyó el primer tiempo, con un partido que parecía irremontable.
En el segundo tiempo entró Kinino y le dio más aire a la delantera. Pablo se retrasó y empezó a participar más en el juego. Fifo se empezó a hacer gigante en la banda derecha y tiró la pelota para adelante. Kinino la guapeó y se la llevó hasta la raya, que tiró un centro-tiro al arco que se coló en forma espectacular en el segundo palo. Era el descuento y la puerta de la ilusión...
Luego llegó otra gran jugada de Cama. Fito luchó y ganó, lo habilitó a Pablo, que tiró un centro preciso a la cabeza de Joaquín, que jugándose las ropas, envió al fondo de la red. Empate y festejo.
A partir de allí, el partido se rearmó. El verde inclinó la cancha y la defensa del Cama sacaba de todo. Oso y JC ganaban los duelos aéreos y los laterales se afirmaron mejor.
El esfuerzo del Cama era conmovedor. Entró Beta que metió como si fuera hincha de Camaleón.
Era sacar y esperar tener alguna contra...
El verde llegó con un remate de afuera del área, pero se encontró con la buena respuesta de Facu.
A cinco del final Oso apoyó suavemente las manos en la espalda de Estévez y el referee (tras dudar 20 segundos) cobró el penal.
El arco se achicó y Facu se agigantó... Afuera. Las cosas seguían igualadas.
Cama seguía sacando pelotas de adentro del área. El asedio parecía insostenible. Casi sobre el final, llegó un un defensor del verde increiblemente mano a mano, pero afortunadamente desvió su remate por el primer palo.
Se fue el partido. El punto fue un buen premio para un equipo que intentó jugar, y al darse cuenta que no podía, luchó para no tener que quedarse nuevamente con las manos vacías.
lunes, 25 de agosto de 2008
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