El domingo amanecía con una cuatrifecta perfecta: aire libre, fútbol, amigos y asado... Cuatro pilares que auguraban una jornada inolvidable. Y en efecto, difícil será no recordarla.
El pitazo inicial se demoró casi cuarenta minutos por la demora que arrastraba el partido previo. Las chicanas y las humoradas ya estaban a la orden del día en los miembros camaleonenses. Luego de la dulce espera, el once titular se dispuso a dar lo mejor de sí frente al poderoso, al menos en los papeles, La Milicia.
El partido arrancó parejo, muy trabado en el medio y con la pelota viajando mucho por el aire. En una de las primeras jugadas de riesgo, la pelota le quedó a Coco (de gran partido) fuera del área, que remató elevando su remate apenas por encima del arco rival. Primer aviso.
Casi en la jugada siguiente, gran pelota al vacío de Frank para Willi T y mortífero centro atrás de la W, para habilitar a Coco que con gran definición colocó la pelota por encima del cuerpo del arquero y decretó el 1 a 0.
Casi de inmediato, lo insólito. La jugada intrascendente que se hace trascendente. Copa le quita el balón al rival y en el momento en que la pelota ya se había ido al lateral, llegó el "toquecito": patada de atrás. El árbitro no vaciló. Roja directa y 10 contra 11 por los restantes 75 minutos.
Cama se reordenó. Tinito (de buen primer tiempo) se retrasó al medio y aportó marca y salida por el sector derecho. En la izquierda, el solidario Indio ingresó para jugar de lateral izquierdo, una posición que no le es familiar, pero que el equipo necesitaba cubrir en forma urgente.
Las situaciones de gol de La Milicia no tardaron en venir. Facu empezó a lucirse. Tapó dos buenos remates rivales, desviándolos al córner.
Camaleón aguantaba el partido y se defendía bien. Realmente este año se muestra un poco más sólido en defensa, pudiendo cuidar un resultado mejor que en otros momentos.
Sin mucho más riesgo, terminó el primer tiempo.
En el segundo, entró Ale para meterle vértigo a las contras. Coco se retrasó unos metros y Negro se tiró un poco atrás a lanzar pelotazos que pudieran lacerar al rival.
La Milicia se iba, pero con más empuje que fútbol. Oso y Porito estaban firmes en la zaga central y el enorme Facu (figura indiscutida del partido) se ponía el traje de superhéroe para descolgar centros o para desviar tiros al córner.
Y tal como había planteado el partido el Cama, llegó el segundo gol. Negro encaró y habilitó a Ale, que se metió en el área y fue derribado. Penal. Discutible si se debía aplicar la ley del último recurso. La máxima autoridad no lo entendió así. Sin Pablo en la cancha para tomarse revancha del penal del domingo anterior, Negro tomó la pelota. El arquero para un lado y el balón para el otro. Gol. 2 a 0 y la hazaña estaba ahí... se acariciaba... pero todavía quedaba una eternidad.
Y La Milicia puso toda la carne al asador. Y empezó a ir... Tanto va el cántaro a la fuente...
A los pocos segundos, en un momento psicológico clave del partido, los delanteros agarraron distraidos a medio Camaleón y decretaron el descuento.
Lo mejor de La Milicia llegó en los 25 finales. Así también lo mejor de Facu, para mostrar todo su repertorio. Fue poco después del descuento caundo se produjo la atajada del campeonato. Dos disparos a quemarropas detenidos por la humanidad del hombre de Tres Arroyos. El segundo de los remates, contenido sin dar rebote. Los dioses del fútbol estaban con Camaleón... Al menos eso parecía.
Lo tuvo Ale para volver a estirar la ventaja, pero no pudo ser. También lo tuvo Pablo, pero remató débil a las manos del arquero. Incluso, luego de un tiro libre de Negro con pique antes del arquero, Ale marcó el gol de rebote, gol que fue anulado por presunta posición adelantada.
El 7 de Milicia ya era imparable a esa altura. Y las piernas de Camaleón ya no daban más.
Con 10 minutos por jugar, llegó el puñal de La Milicia, y se enterró hasta el fondo del corazón Camaleonense. Desborde por la derecha y centro. Entró el 10 sin marcas y empató el partido.
Sin embargo, Camaleón sabía que el empate todavía era un buen resultado. Siguió intentando y tuvo la más clara con un tiro libre indirecto que Pablo tocó a Negro, que remató seco, encontrando bien parado al arquero.
Llegó la lesión de Porito. 9 contra 11. Dos minutos por jugar...
Y en la agonía del partido, cuando parecía que el empate estaba sellado, se produjo lo inesperado. Fórmula repetida. Desborde por la derecha, centro y, esta vez, cabezazo a contrapie y gol. Casi la saca Facu, pero no pudo ser. Demasiado había hecho ya.
Sólo quedó tiempo para un par de pelotazos de mitad de cancha para ver si encontraban alguna cabeza salvadora. Pero no pudo ser.
Se perdió un partido perdible en los papeles. Se jugó bien y se corrió mucho. Manteniendo el nivel de sacrificio y juego, los resultados van a llegar. Camaleón lo sabe. Bah, los resultados ya llegaron. O no hubo quince amigos tomando vino y comiendo un asado a los pocos minutos de la derrota deportiva??
El pitazo inicial se demoró casi cuarenta minutos por la demora que arrastraba el partido previo. Las chicanas y las humoradas ya estaban a la orden del día en los miembros camaleonenses. Luego de la dulce espera, el once titular se dispuso a dar lo mejor de sí frente al poderoso, al menos en los papeles, La Milicia.
El partido arrancó parejo, muy trabado en el medio y con la pelota viajando mucho por el aire. En una de las primeras jugadas de riesgo, la pelota le quedó a Coco (de gran partido) fuera del área, que remató elevando su remate apenas por encima del arco rival. Primer aviso.
Casi en la jugada siguiente, gran pelota al vacío de Frank para Willi T y mortífero centro atrás de la W, para habilitar a Coco que con gran definición colocó la pelota por encima del cuerpo del arquero y decretó el 1 a 0.
Casi de inmediato, lo insólito. La jugada intrascendente que se hace trascendente. Copa le quita el balón al rival y en el momento en que la pelota ya se había ido al lateral, llegó el "toquecito": patada de atrás. El árbitro no vaciló. Roja directa y 10 contra 11 por los restantes 75 minutos.
Cama se reordenó. Tinito (de buen primer tiempo) se retrasó al medio y aportó marca y salida por el sector derecho. En la izquierda, el solidario Indio ingresó para jugar de lateral izquierdo, una posición que no le es familiar, pero que el equipo necesitaba cubrir en forma urgente.
Las situaciones de gol de La Milicia no tardaron en venir. Facu empezó a lucirse. Tapó dos buenos remates rivales, desviándolos al córner.
Camaleón aguantaba el partido y se defendía bien. Realmente este año se muestra un poco más sólido en defensa, pudiendo cuidar un resultado mejor que en otros momentos.
Sin mucho más riesgo, terminó el primer tiempo.
En el segundo, entró Ale para meterle vértigo a las contras. Coco se retrasó unos metros y Negro se tiró un poco atrás a lanzar pelotazos que pudieran lacerar al rival.
La Milicia se iba, pero con más empuje que fútbol. Oso y Porito estaban firmes en la zaga central y el enorme Facu (figura indiscutida del partido) se ponía el traje de superhéroe para descolgar centros o para desviar tiros al córner.
Y tal como había planteado el partido el Cama, llegó el segundo gol. Negro encaró y habilitó a Ale, que se metió en el área y fue derribado. Penal. Discutible si se debía aplicar la ley del último recurso. La máxima autoridad no lo entendió así. Sin Pablo en la cancha para tomarse revancha del penal del domingo anterior, Negro tomó la pelota. El arquero para un lado y el balón para el otro. Gol. 2 a 0 y la hazaña estaba ahí... se acariciaba... pero todavía quedaba una eternidad.
Y La Milicia puso toda la carne al asador. Y empezó a ir... Tanto va el cántaro a la fuente...
A los pocos segundos, en un momento psicológico clave del partido, los delanteros agarraron distraidos a medio Camaleón y decretaron el descuento.
Lo mejor de La Milicia llegó en los 25 finales. Así también lo mejor de Facu, para mostrar todo su repertorio. Fue poco después del descuento caundo se produjo la atajada del campeonato. Dos disparos a quemarropas detenidos por la humanidad del hombre de Tres Arroyos. El segundo de los remates, contenido sin dar rebote. Los dioses del fútbol estaban con Camaleón... Al menos eso parecía.
Lo tuvo Ale para volver a estirar la ventaja, pero no pudo ser. También lo tuvo Pablo, pero remató débil a las manos del arquero. Incluso, luego de un tiro libre de Negro con pique antes del arquero, Ale marcó el gol de rebote, gol que fue anulado por presunta posición adelantada.
El 7 de Milicia ya era imparable a esa altura. Y las piernas de Camaleón ya no daban más.
Con 10 minutos por jugar, llegó el puñal de La Milicia, y se enterró hasta el fondo del corazón Camaleonense. Desborde por la derecha y centro. Entró el 10 sin marcas y empató el partido.
Sin embargo, Camaleón sabía que el empate todavía era un buen resultado. Siguió intentando y tuvo la más clara con un tiro libre indirecto que Pablo tocó a Negro, que remató seco, encontrando bien parado al arquero.
Llegó la lesión de Porito. 9 contra 11. Dos minutos por jugar...
Y en la agonía del partido, cuando parecía que el empate estaba sellado, se produjo lo inesperado. Fórmula repetida. Desborde por la derecha, centro y, esta vez, cabezazo a contrapie y gol. Casi la saca Facu, pero no pudo ser. Demasiado había hecho ya.
Sólo quedó tiempo para un par de pelotazos de mitad de cancha para ver si encontraban alguna cabeza salvadora. Pero no pudo ser.
Se perdió un partido perdible en los papeles. Se jugó bien y se corrió mucho. Manteniendo el nivel de sacrificio y juego, los resultados van a llegar. Camaleón lo sabe. Bah, los resultados ya llegaron. O no hubo quince amigos tomando vino y comiendo un asado a los pocos minutos de la derrota deportiva??
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